lunes, 9 de diciembre de 2019
Busólogo por Accidente
En esta vuelta quiero contar un poco sobre cómo llegué a ser un busólogo, ya que no toda mi vida lo fui. Podría considerar al año 2003 como el germen, cuando dejé Necochea (la ciudad en la que nací) para mudarme a Granadero Baigorria (lo primero que se encuentra saliendo de Rosario hacia el Norte por el eje Rondeau-Ruta 11) con mi familia por el trabajo de mi viejo. Ya de movida encontré algo nuevo para mí: las tarjetas magnéticas de cartón con las que se abonaba el pasaje urbano rosarino (por esos días en 75 centavos) en contraposición a lo que yo estaba acostumbrado (el boleto de rollo y la chivera). Veinte días después de afincarme llegó el primer viaje familiar a Rosario para conocer el Monumento a la Bandera y ese primer colectivo que tomé me deparó otra sorpresa: al ser una unidad interurbana esa (el 24 de América, que después supe que era un La Favorita Mercedes-Benz OF1620 modelo 1999) tenía otras máquinas rojas que me eran nuevas, ya que una era el reemplazo de la Chivera, desde donde el chofer vendía los boletos en efectivo, y la otra, ubicada sobre un caño por encima de la canceladora de tarjetas magnéticas urbanas, era la lectora de una Tarjeta Sin Contacto llamada "Abono BonoBús", que permitía viajar más barato ya que el saldo era por viajes (con 30 pesos en esa época podías pagar 53 boletos a 57 centavos cada uno contra el valor efectivo de 1 peso en el Expreso). No sé cómo, pero las renovaciones del Expreso con unidades La Favorita Mercedes-Benz OF1417 de esos días me hacían recordar algunas patentes puntuales, tales como DYK850 (18 de 9 de Julio y luego 138 de Rosario Bus), EAM548 (31 de 9 de Julio), EFQ979 (41 de América) y EJO007 (38 de Continental). Por esos días, junto con dos de mis hermanos decidí juntar las tarjetas magnéticas que encontrábamos tiradas y las que traía mi viejo, entonces cada viaje a Rosario era una bendición para nosotros tres porque levantábamos cuanto cartón descartado hubiera. Además, estaban las tarjetas de 4 viajes de color rosa con las cuales había sorteos una vez al mes, a esas más de uno las tiraba pero las guardábamos hasta que se pasaran los seis meses desde el primer viaje, entonces con mis hermanos las repartía azarosamente (yo dejaba que ellos eligieran las que quisieran, si la cantidad no permitía que tuviéramos igual cantidad de descartes yo me quedaba con menos cantidad) pero a veces me hacía el vivo y a escondidas de ellos me quedaba con todo (hubo veces que yo tenía en mi poder siete u ocho tarjetas descartadas). Cuando mi tía se mudó a Rosario junto con su actual pareja en 2004, con mi abuelo pasábamos por la Colectora de Circunvalación (se hacía la Obra del Intercambiador de Juan B. Justo) frente a CVC (la concesionaria Scania) y yo veía un colectivo con cartel 132 tirado ahí. No sabía lo que era exactamente pero me enamoraba, hasta que (me voy un cachito a un tiempo más reciente) supe que ese bondi era el famoso CALADI Florida Scania L94UB de piso bajo y lamenté el desperdicio que era tenerlo tirado. Con el tiempo quedé yo solo coleccionando tarjetas magnéticas, aunque a veces tenía que hacer doble junta, ya que no solo tenía que juntar para mí sino que también para mi tío por los viáticos que le pagaban en su trabajo. Llegué a recordar qué internos tomaba, en qué líneas y cuántas veces lo hacía en una época, hoy mi memoria está tan saturada de cosas que no me permite todo eso. De a poco empecé a conocer varias carrocerías: La Favorita, Metalpar, Corwin BiMet, Marcopolo, Busscar, Metalsur, Bus, El Detalle. En los últimos días de noviembre de 2005, hubo un sonido que me quedó patente: los El Detalle OA101 II de DOTA Línea 44 chiflando como condenados mientras circulaban en Caballito (fui en ocasión del casamiento de un familiar mío) por la zona de Donato Álvarez y Méndez de Andes, ese sonido no me lo olvido más así como el del interno 11 de Transportes Necochea Línea 510, un Bus Tango Mercedes-Benz OHL1320 Palanquero, que lo viajé en enero de 2007 y tenía un sonido muy particular (se decía que tenía escape libre por eso sonaba así). Siempre se dice que los Boletos Capicúa traen buena suerte a quien los tiene, por eso empecé a juntar yo. El primero fue en Necochea en 2007, era el 35253, lo guardé pero desapareció misteriosamente, igual no me podía lamentar mucho porque al otro día viajé en el 7 de la 510 (Bus OH1316 Puerta al Medio) y me tocó el 02920, que lo pegué en mi carpeta al regresar. Eso me dio pie para pispear los números de los boletos de papel acerado impresos con tinta térmica que daban en la Interurbana rosarina, y conseguí varios que, obviamente, remarqué para que no se borraran antes de proceder a pegar en mi carpeta. Con el tiempo (ya viviendo en Rosario) continué sumando tarjetas magnéticas pero hubo algo en 2011 que me acercó definitivamente a la Busología, ya que un profesor pidió hacer un trabajo de temática libre sujeto a ciertas normas. El tema elegido fue las frecuencias de las líneas urbanas rosarinas, entonces busqué material en la web del Ente de Transporte (hoy Ente de la Movilidad). Vi un enlace de interés llamado "Buses Rosarinos", me metí a ver qué onda era eso y, aparte del material que tomé, supe de la existencia del Grupo Busólogo Rosario, que estaba por cumplir 10 Años de existencia. Apunté los cañones a octubre, y el 29 de ese mes fui y me convertí, carpetita en mano, en un Busólogo más. El después de esa fecha, se los cuento en las próximas entradas
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